LA MIRADA DE SANTIAGO

Supo ser fotógrafo del Ballet del SODRE –dirigido por Julio Bocca-  durante 4 temporadas, pero Santiago Barreiro se define a sí mismo como ¨un fotógrafo uruguayo, que hace 11 años y casi por accidente empezó sin mucho folclore a interesarse por la fotografía¨. Lo cierto es que sus placas, bellísimas y técnicamente impecables, viajan por el mundo, y tienen mucho para contar. Con una mirada que trasciende –aunque retrata- la belleza, su obra, además, indaga, busca, pregunta.  Hoy está trabajando en ¨Los hijos de Terpsícore¨, una serie de documentales, en formato de cortos, que plasman historias de bailarines que, más allá de ciertas dificultades físicas, económicas o sociales hacen de la danza su vida.

Club de Danza: ¿Cómo llegaste a dedicarte a la fotografía de danza?

Santiago - Empecé a dedicarme a investigar la danza hace 5 años. Fue en 2011 cuando, trabajando para el Ministerio de Cultura de Uruguay, tuve que fotografiar al Ballet Nacional del Sodre en una presentación, en el marco de los festejos del Bicentenario de la República. Desde ese entonces quedé maravillado con lo que se proponía en el escenario y decidí volcarme a esto que tanto me atraía. Meses después y raíz de un proyecto en el cual me estaba embarcando recibí una llamada de la secretaria de Julio Bocca, quien me invito a trabajar para su compañía. Desde ese entonces me he dedicado a ahondar sobre la danza, usando como herramienta mi fotografía.

CDD- Tus obras viajaron bastante, ¿cómo vivís esta apertura?

SB- Estos últimos años y a raíz de cierta madurez como autor he estado trabajando muy a conciencia en mis proyectos personales, aquellos que no envuelven el trabajo profesional del día día, sino los que hablan del Santiago como autor, como persona con inquietudes, preguntas y cosas para decir y mostrar.  Gracias a esto he tenido la suerte de enseñar mi trabajo no solo aquí, en mi país, sino que también varias de mis fotos y proyectos han viajado para mostrarse en el exterior, siendo premiados en varios contextos de la fotografía contemporánea. Este año expuse en Bélgica, Austria y Panamá, y en el 2017 hay planes para que tres de mis últimos proyectos (Pueblo Ballet , L’alienation y Los hijos de Terpsicore) se muestre en Alemania, Francia y Portugal.

CDD- ¿Hiciste foto en Argentina?

SB- Cruzo el charco habitualmente para fotografiar sobre todo ballet. Tengo muchos amigos y gente querida allá, y la verdad disfruto mucho de Argentina y su riqueza en cuanto a la danza. Es un epicentro importantísimo lleno de historia, oportunidades y grandes bailarines.

CDD- ¿De qué se trata el proyecto ¨Los hijos de Terpsícore¨?

SB- Los hijos de Terpsícore es un proyecto muy reciente en el que me doy el gusto de volver un poco a la veta documental que un momento supe trabajar. Se trata de buscar historias de bailarines que más allá de ciertas dificultades físicas, económicas o sociales hacen de la danza su vida, su motor diario, honrándola y llevándola a la esencia misma, el amor incondicional al arte de moverse. Tenía ganas de abordar la temática desde una perspectiva más intimista, dejando un poco de lado las grandes figuras, los grandes escenarios y siguiendo el día día de cada historia a contar. La idea también fue incursionar en el recurso audiovisual, usando el video y la fotografía fija como herramienta para desarrollar cada relato. La primera experiencia me llevo a San Pablo donde conocí a Aldenice, una chica no vidente que forma parte de la única compañía de Ballet para ciegos del mundo. En cuanto a la continuidad del proyecto para el futuro, hay planes de que las próximas historias se desarrollen en Cuba y en Estados Unidos, pero aún estoy investigando las posibilidades.

CDD- ¿Qué te llevó a plasmar la vida de bailarines anónimos?

SB- En el proyecto L’alienation coqueteo un poco con la idea de la libertad en la danza, pero no es una afirmación ni una cuestión dicotómica sobre si existe o no la misma, sino más bien una pregunta que surge de varias experiencias personales. En estas fotografías se busca obviar la personalidad del retratado de manera que se exprese ese sentimiento de alienación al representar una y otra vez ciertos personajes de obras clásicas en su quehacer diario. Sería como una parábola de hasta donde el bailarín tiene voz y hasta donde no. Más allá de esto, si me preguntas sobre mis gustos, sigo sintiéndome más atraído por la estructura de la danza clásica que por las propuestas contemporáneas. Justamente por esto es que mi proyecto no afirma, sino que pregunta.

CDD- ¿Cuál es tu búsqueda artística?

SB- En este momento las inquietudes que tengo giran en torno a seguir investigando y dándole voz a cuestiones que envuelva la temática de la danza. Me gustaría seguir abarcando estos temas hasta que sienta que no tenga mucho más para decir o preguntarme. Mostrar mi trabajo en el mundo y que el mismo me lleve a conocer personas y aprender en el camino. Me gustaría mucho llegar a dedicarme 100% a estos menesteres. 

CDD- ¿Dónde podemos ver tu obra?

SB- Se puede ver algo de mi trabajo en mi página web (www.santiago-barreiro.com) y también soy bastante activo en las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter). El año pasado publiqué un libro sobre un trabajo que empecé en el 2011 que habla sobre la democratización de la cultura de la danza en Uruguay en los últimos años, se llama Pueblo Ballet y se puede encargar mediante la web.

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